Cuando las personas tocan los limites de su propia fuerza deja una sensación de impotencia, y esos sentimientos pueden hacer daño al orgullo de la persona, es vergonzoso y duele.
No es cierto que porque perdiste le perteneces a alguien y tienes que aceptar todo lo que te hagan. Ganar no te hace justo y no significa que puedes hacer lo que quieras.